jueves, 8 de mayo de 2014

OX TEMA 7



TEMA 7. NORMAS DE SEGURIDAD E HIGIENE APLICADAS A CENTROS SANITARIOS.-

1. INTRODUCCION

El desempeño de cualquier actividad profesional conlleva la exposición a numerosos riesgos  en el lugar de trabajo, denominados profesionales por estar relacionados con ese ámbito. La actividad laboral, con la diversidad de tareas y herramientas utilizadas, pueden ser origen de múltiples enfermedades, lesiones o, incluso la muerte del trabajador.

 En cualquier caso, ello supone un coste importante para el propio trabajador en primera instancia pero también para su familia, para la empresa y para la Administración; por ello existen normativas en materia de prevención de riesgos laborales que provienen de distintas fuentes: directivas de la Unión Europea, la Constitución Española (que en su art. 40.2 encomienda a los poderes públicos velar por la Seguridad e  Higiene en al trabajo), la  Ley de Prevención de Riesgos Laborales y los distintos Decretos que la desarrollan.

Un accidente laboral es aquel suceso imprevisto, brusco que puede lesionar al o los trabajadores. Las causas pueden ser esenciales y depender del trabajador (formación escasa o competencia deficiente) o de las condiciones en que se lleva  a cabo el trabajo (deficiencias en las instalaciones, organización de tareas o  procesos de trabajo) o pueden ser circunstanciales y ser consecuencia de las esenciales: la impericia del trabajador por la falta de formación o madurez, inseguridad o negligencia, el uso incorrecto de una instalación por una distribución inadecuada de tareas, …

Una enfermedad profesional es aquella padecida por la acción de diversos agentes nocivos presentes en el medio laboral de forma continuada, que evolucionan lenta y progresivamente pudiendo causar al trabajador una incapacidad para el ejercicio normal de la profesión o incluso la muerte. El factor determinante de la enfermedad  profesional está directamente relacionado con las tareas realizadas en el puesto de trabajo aunque  en la aparición y desarrollo de la enfermedad influyen otros factores como:

Ø   En relación con el agente: su forma de presentación, concentración, duración de la exposición, vía de entrada y patogeneidad específica.

Ø   En relación con el ambiente: el grado de humedad, temperatura,  protección adoptada o ventilación.

Ø   En relación tonel propio trabajador: el estado inmune, educación sanitaria, antecedentes médicos o idiosincrasia.

El Real Decreto 1.995/1.978, de 12 de mayo, establece una lista de enfermedades profesionales abierta y modificable si lo aconsejan estudios pertinentes.

Para cualquier trabajador es tan importante la seguridad laboral como el cobro de un  salario o la jornada de trabajo. Para la empresa el tener un programa de  prevención de riesgos laborales también es una cuestión prioritaria. En términos de rentabilidad  lo contrario puede suponer incurrir en costes derivados de accidentes como  gastos de hospitalización, asistencia médica, reparación de equipos y abono de indemnizaciones. Otros costes  indirectos serían paradas de ciclos de producción en tiempos muertos derivados del accidente, las demoras en la reposición de las máquinas o existencias,…

La seguridad laboral tiene como finalidad eliminar o reducir lo máximo posible los efectos negativos que durante el desarrollo de un trabajo puedan sufrir los trabajadores. Las acciones que se deben realizar en este sentido deben comenzar por la prevención para evitar los riesgos desde el principio y para ello es muy importante hacer un análisis adecuado de las condiciones de trabajo:

·      Tipos  de tareas que se realizan con su frecuencia y duración.

·      Las  características físicas del lugar de trabajo: espacio, orden, iluminación, suelos, paredes, salidas, renovación del aire…

·      Las  personas: profesionales fijos u ocasionales, formación y capacidades, personas que se pueden ver afectadas por su trabajo,…

·      Las instalaciones, equipos y herramientas: instrucciones de uso, mantenimiento,…

·      Características  y movimientos de los objetos manipulados: tamaño, peso, forma, filos, superficie,…

·      Sustancias  y productos químicos utilizados y generados: naturaleza, estado físico, etiquetado, medidas de seguridad,…

·      Energías utilizadas y generadas en el lugar de trabajo: electricidad, ruidos, vibraciones, radiaciones,…

·      Procedimientos de trabajo: organización, distribución y métodos de trabajo,…

·      Métodos de protección: medidas de seguridad, datos sobre riesgos, datos de evaluaciones de riesgos, exigencias de la legislación vigente, señalización,  medidas necesarias, exámenes de salud de los trabajadores,…

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece claramente las obligaciones del empresario y de los trabajadores. En primera instancia, el empresario es quien tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad y salud de los trabajadores a su servicio adoptando las medidas  necesarias. Pero los trabajadores deben participar y colaborar activamente en ello, siguiendo como mínimo unas normas. Su participación se realizará a través de dos órganos: los delegados de prevención y el comité de seguridad y salud

 Las actividades de prevención las ejercerá el propio empresario, el o los trabajadores o una entidad especializada externa; ello dependerá de la dimensión de la empresa, el grado de peligrosidad o la capacidad del empresario o trabajadores. Existe la obligación de que en cualquier caso exista un servicio de prevención a los trabajadores que les asesore e  informe sobre riesgos y medidas de prevención, vigile por su salud y preste ayuda y apoyo. 

Algunas de las normas legales sobre seguridad y salud en los centros sanitarios son las  siguientes:

Ø   RD 664/ 1.997, de 12 de mayo: riesgos de exposición frente a agentes biológicos.

Ø   RD 665/ 1.997, de 12 de mayo: riesgos de exposición a agentes cancerígenos.

Ø   RD 486/ 1.997, de 14 de abril: disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo.

Ø   RDL 1/ 1.995, de 24 de marzo: ley de Estatuto de Trabajadores.

Ø   RD 487/ 1.997, de 14 de abril: disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la manipulación de cargas que entrañen riesgos, en particular dorso lumbares.

Ø   RD 488/1.997, de 14 de abril: disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas al trabajo con equipos que incluyen pantallas de visualización.

Ø   LEY 31/ 1.995, de 8 de noviembre: de prevención de riesgos laborales.

Ø   RD 53/ 1.992, de 24 de enero: que aprueba el Reglamento  sobre protección sanitaria contra radiaciones ionizantes.

Ø   RD 1.891/1.991, de 30 de diciembre, sobre instalación y utilización de aparatos de rayos X con fines de diagnóstico médico.

Ø   RD 39/1.997, de 17 de enero: aprueba el Reglamento de los servicios de prevención.

Los trabajadores sanitarios están expuestos a diversos riesgos, aunque   el más conocido desde hace décadas haya sido el riesgo infeccioso. Actualmente la complejidad de los diversos métodos diagnósticos y terapéuticos utilizados en centros sanitarios ha hecho que se hayan aumentado y diversificado los riesgos a los que se enfrentan sus profesionales. La mejor forma de enfrentarse a estas circunstancias es tener conocimiento de ellas y poner en práctica todas las medidas preventivas necesarias.

Dentro de este grupo de profesionales, por ejemplo el personal de gabinetes de odontología, padecen un riesgo superior de infección, alergias y sensibilizaciones cutáneas por productos químicos, como el mercurio utilizado para la realización de las amalgamas dentales. Están también expuestos al ruido, gases anestésicos y rayos X.

El  personal de laboratorio de prótesis dentales y audioprótesis  tiene un riesgo más elevado de accidentes por quemaduras, por la utilización de instrumentos  cortantes y  sensibilizaciones cutáneas por los productos químicos, tóxicos e inflamables  que se emplean, así como infecciones y ruidos.

2. TIPOS DE RIESGOS EN EL ÁMBITO SANITARIO.

Desde un punto de vista etiológico los riesgos pueden clasificarse como: Riesgos físicos, químicos, biológicos,  psíquicos y  sociales.

  1. RIESGOS FÍSICOS:

Dentro de éstos cabe reseñar:

Ø   Las radiaciones: las  ionizantes son las radiaciones alfa, beta y gamma y los rayos X. Los establecimientos sanitarios adoptan importantes medidas de seguridad frente a los riesgos que pueden derivarse de la radiación, pero en las clínicas y centros de pequeña dimensión la adopción de medidas es menor, con el consiguiente aumento en el riesgo de irradiación. El uso de las mismas ha de ser dentro  de unas zonas debidamente señaladas.

Las radiaciones no ionizantes son las radiaciones por radiofrecuencias, campos magnéticos, pantallas de visualización, rayos láser, rayos ultravioleta, y radiación infrarroja.

Ø   Los traumatismos y heridas son debidas a sobreesfuerzos, malas posturas, cortes,…

Ø   Los ruidos  y vibraciones son debidos a la utilización de sistemas de ventilación mecánica, instrumentos mecánicos, rotatorios, incubadoras,…; es un riesgo al que están especialmente expuestos los profesionales de las consultas de odontología, cirugía, traumatología y otorrinolaringología.

Ø   La electricidad, electrocución y quemaduras, debido a la utilización de aparatos eléctricos; debe realizarse la revisión periódica de los aparatos y las instalaciones, realizando tomas de tierra, instalando interruptores diferenciales, etc.

Ø   Las explosiones y los incendios suponen un mayor  riesgo para los laboratorios, quirófanos y salas de calderas. Pueden  deberse a diversas razones con una mala instalación eléctrica o el uso de anestésicos y gases inflamables.

  1. RIESGOS QUÍMICOS.

Son frecuentes en personal de laboratorios y centros médicos y clínicos. En   dichos centros sanitarios se utilizan una gran cantidad de sustancias de carácter químico, que pueden provocar reacciones alérgicas como dermatitis de contacto, alteraciones físicas, irritaciones o incluso pueden comportarse como teratógenos, cancerígenos y mutágenos.

Son nocivos los gases anestésicos, citostáticos y productos usados para la desinfección y esterilización, como el formol, el óxido de etileno y el glutaraldehído.

  1. RIESGOS BIOLÓGICOS.

Uno de los riesgos  de tipo infeccioso más  importantes es la hepatitis B, aunque hoy en día poco frecuente gracias a las medidas de prevención, como la vacuna, antisépticos eficaces, material desechable,… Ha aumentado  sin embargo, la infección por hepatitis C, B, tuberculosis, rubéola  y SIDA.

Infecciones menos habituales, son: tos ferina, parotiditis, virus respiratorio sincitial, varicela- zóster, cito megalovirus, queratoconjuntivitis epidémica, enfermedad de los legionarios y enfermedad de Marburg.

  1. RIESGOS PSÍQUICOS.

Todos  los profesionales, pero especialmente el personal sanitario está más expuesto al estrés psíquico, alteraciones psicosomáticas, neurosis y depresiones debido a la mayor responsabilidad, sobrecarga de trabajo, trabajo a turnos, trabajo nocturno, …El trabajo a turnos, por ejemplo, causa insomnio, irritabilidad, alteraciones en las relaciones familiares, y sociales. El trabajo nocturno genera mayor fatiga que el diurno, el sueño diurno es menos reparador y aumenta la sensación de fatiga.



  1. RIESGOS SOCIALES.

En ocasiones el personal sanitario sufre riesgos como agresiones, generalmente verbales, a veces incluso físicas  y legales por demandas interpuestas por una mala práctica o negligencia.

2. EFECTOS Y PROTECCIÓN FRENTE A LOS RIESGOS.

1)      RIESGOS FÍSICOS.

1.1                        LAS RADIACIONES IONIZANTES pueden  provocar efectos sobre distintos órganos y sistemas:

Ø   Ojos: pueden inducir cataratas a largo plazo.

Ø   En la piel y anexos: pueden provocar uñas quebradizas, pérdida de vello, tendencia a la desaparición de las huellas dactilares, radio dermitis crónica de las zonas expuestas.

Ø   Gónadas: esterilidad, aunque la dosis necesaria es muy elevada, y el riesgo es mínimo si se adoptan las medidas de radioprotección adecuadas

Ø   Acortamiento de la duración de la vida.

Ø   Efectos genéticos: mutaciones.

Ø   Embrión y feto: aborto, muerte fetal y malformaciones. El  riesgo es máximo en las seis primeras semanas de embarazo.

Ø   Cancerogénesis, como en las radiaciones ultravioletas, puede afectar a cualquier tejido, pero con las medidas de seguridad el riesgo es mínimo.

Ø   Aumento del riesgo de leucemia, tanto mayor cuanto mayor sea la dosis.

Las medidas de protección frente a estos riesgos serán:

Ø   Utilización de barreras de protección: de tipo arquitectónico o complementarias mamparas plomadas, delantales y guantes plomados, etc. Estos últimos son útiles frente a la radiación difusa procedente del paciente, pero no contra la radiación directa. Por ello es conveniente no manipular en el área de la radiación.

Ø   Equipos de vigilancia ambiental, con alarmas acústicas y ópticas que avisan del exceso de radiactividad en las salas.

Ø   Dosímetros personales, que se llevan, a la altura del pecho, por encima de las prendas de protección radiológica. Indican la dosis de radiación recibida por el trabajador, deben llevarse siempre.

Ø   Control médico: antes de comenzar a trabajar en estos servicios se debe realizar un reconocimiento médico, quedando excluidos los trabajadores que padezcan enfermedades crónicas, que presenten signos de alarma en el hemograma, los menores de 18 años  y quienes hayan superado los límite de radiación permitidos.

1.2      RADIACIONES NO IONIZANTES

               Los RAYOS ULTRAVIOLETAS: pueden provocar  sobre el organismo los siguientes efectos: Oscurecimiento  de la piel, eritemas, incremento del riesgo de cáncer cutáneo, degeneración de la dermis y envejecimiento prematuro, así como queratosis actínica y efectos oculares como conjuntivitis, queratitis e incluso cataratas.

Las principales indicaciones médicas de estos rayos son la hiperbilirrubinemia infantil, el herpes y la psoriasis.

Las medidas de protección en el lugar de trabajo han de ser la utilización de protectores oculares adecuados (gafas) y de la piel.

Los RAYOS LÁSER  se utilizan en tratamientos dermatológicos, oculares, cirugía, odontología, como técnica diagnóstica, etc. Pueden provocar tres tipos de efectos a nivel cutáneo y ocular, fundamentalmente: efectos térmicos como quemaduras, efectos fotoquímicos como debidos a absorción fotónica y efectos termoacústicos originados por la onda acústica generada al chocar el láser con los tejidos, lo que puede provocar desgarros.

En la piel puede provocar coagulación térmica de los tejidos, quemaduras sobre los ojos, que pueden ser especialmente graves si el rayo láser converge sobre la retina.

Las medidas de protección son: desconectar el láser cuando no se esté utilizando, colocar barreras físicas y avisos  en las entradas de zonas peligrosas, uso de gafas protectoras, aumentar la iluminación en las áreas de trabajo para que no se produzca dilatación pupilar evitando que incida sobre la retina y revisar el equipo para evitar riesgos eléctricos.

La RADIACIÓN INFRARROJA es emitida también por la mayor parte de radiaciones ultravioleta, responsable de la sensación de calor. El riesgo más importante son las quemaduras de la piel. Ojos y muy especialmente de cristalino, donde puede provocar cataratas. El riesgo en centros sanitarios no es elevado.

Las ONDAS MICROONDAS Y RADIOFRECUENCIA no  suele constituir un riesgo en centros sanitarios.

La exposición a CAMPOS MAGNÉTICOS  originados por diversos aparatos, como los de resonancia magnética nuclear, puede interferir en los funcionamientos de los marcapasos.

1.3      EL DOLOR DORSO LUMBAR:

Una buena disposición de los elementos  que se deben utilizar en el área de trabajo, permitirá evitar los movimientos forzados que impliquen a la larga dolores de espalda, patologías musculares, traumatismos,…

Las recomendaciones  sobre ergonomía para trabajar en mesas de trabajo  son:

Ø   El asiento ha de ser horizontal y tener la altura adecuada para que los pies apoyen planos en el suelo  quedando las corvas ligeramente elevadas de la silla. El asiento ha de estar almohadillado para aliviar las presiones originadas por períodos prolongados de trabajo



Ø   El respaldo de la silla debe apoyar la parte alta de la columna lumbar respetando su forma.

Ø   La profundidad del asiento debe permitir buen apoyo en el respaldo, quedando unos 5 cm. entre el borde anterior de la silla y la corva. Las rodillas deben estar holgadas bajo la mesa.

Ø   La silla ideal es la giratoria, sobre ruedas, de altura y respaldo graduables, para permitir un cómodo acceso a las distintas zonas de la mesa.

Ø   La mesa para máquina de escribir o teclado de ordenador ha de ser más baja para que los antebrazos queden horizontales o ligeramente hacia abajo.

Ø   La altura de la mesa debe quedar aproximadamente a la altura de los codos, con los brazos junto al cuerpo para que el apoyo de antebrazos y la escritura y manipulación de objetos se realice sin tener que inclinar demasiado el cuerpo hacia delante. La pelvis ha de estar paralela al borde de la mesa.

Ø   La altura del plano de trabajo, cuando se está de pie, depende del tipo de tarea a realizar, los trabajos de precisión requieren apoyar los codos sobre el plano de trabajo. Par estos casos puede resultar muy útil un taburete regulable en altura, sin respaldo y giratorio, con una barra para reposar los pies.

El dolor de espalda y nuca es muy frecuente en la población en general, y puede tener su origen tanto en actividades domésticas y de ocio como e todo tipo de actividades laborales. En  los trabajos sedentarios supone un riesgo importante  y el personal de enfermería puede verse particularmente afectado por tener que movilizar pacientes encamados. Algunas de las medidas de prevención para evitar los dolores de espalda son:

Ø   El esfuerzo físico puede entrañar un riesgo, en particular dorsolumbar, entre otros casos en las actividades de manipulación de cargas, por ejemplo cuando se realiza cuando el cuerpo está en posición inestable o cuando se trata de alzar o descender la cargo con necesidad de modificar el agarre:

o    Procurar no coger pesos situados por encima de los hombros y si ha de hacerse, subirse a una escalera o a una silla.

o   Para coger, dejar, llevar o trasladar pesos, ha de acercarse al cuerpo. El levantamiento de cargas debe hacerse situando el objeto próximo al cuerpo, con la espalda lo más recta posible y utilizar los músculos más fuertes de los brazos y de las piernas. Si  debe arrastrarse  peso es mejor empujarlo por delante no por detrás.

Ø   Las características del medio de trabajo, puede aumentar el riesgo, en la manipulación de cargas:

o   Cuando el punto de apoyo o el suelo es inestable, o el suelo es irregular pudiendo dar lugar a tropiezos.



o   Cuando el espacio libre, especialmente vertical, resulta insuficiente para el ejercicio de la actividad de que se trate.

Ø   Procurar  mantener siempre posturas correctas y cambiarlas cada cierto tiempo.

Ø   En el trabajo de pie durante largo tiempo  ha de tenerse un taburete bajo un pie, para cambiarlo luego al otro.

Ø   Si se trabaja sentado, procurar que el plano de la mesa esté ligeramente inclinado (pupitre), y usar un reposapiés.

Ø    A veces los dolores de espalda y nuca, se deben a situaciones de  estrés  y tensión, es importante aprender a relajarse.

1.4      PANTALLAS DE VISUALIZACIÓN.

Los ordenadores son de uso habitual en cualquier tipo de empresa, y en un centro sanitario también. Su manejo implica determinados riesgos, como fatiga visual y psíquica y alteraciones musculares y esqueléticas.

Si los monitores son de CRT (tubo de rayos catódicos)  emiten radiación X de baja energía que generalmente, no constituye un riesgo. También emiten radiación no ionizante.

En los puestos con Pantallas de Visualización de Datos (PVD), se debe tener en cuenta los siguientes aspectos:

Ø   La distancia visual a la pantalla estará entre 45 y 55 cm, el ángulo visual estará entre 10 y 20º.

Ø   El asiento debe de poseer cinco ruedas para permitir la movilización, ha de  ser regulable en altura (38-48 cm), la profundidad del asiento debe de ser de 40 cm, el ángulo de los brazos será de 90º y el de las piernas debe ser mayor a 90º.

Ø   La altura el teclado debe estar entre 60 y 75 cm. del suelo.

Ø   Son de mucha utilidad los reposapiés regulables en altura, los portacopias a la altura de la pantalla y otros elementos auxiliares.

Ø   Los acabados de la mesa y muebles deben ser mates, para evitar reflejos.

Ø   Es importante mantener la mesa de trabajo limpia, perpendicular a las luces y sin reflejos desde el puesto de trabajo.

1.5      RUIDOS Y VIBRACIONES.

Los RUIDOS constituyen uno de los riesgos más extendidos dentro del ámbito laboral. Puede provocar daños en el aparato auditivo, alteraciones fisiológicas, e incluso psicológicas.



El ruido es un sonido no deseado y molesto, que tiene por origen una onda acústica que proviene de una vibración. El nivel de ruido se mide en decibelios y varía desde 0 DB hasta los 140DB. 50 DB constituye un sonido agradable, mientras que 90 DB es una sensación molesta y 110 DB es una sensación insoportable.  Puede  ser continuo (constante a lo largo del tiempo), discontinuo (de forma intermitente) y de impacto (de corta duración).

Un ruido de corta duración pero elevado nivel (impacto), puede causar lesiones auditivas (como la rotura del tímpano). La exposición prolongada a  niveles de ruido puede causar frecuentes lesiones progresivas que pueden llegar a la sordera.

Se deben tomar todas las medidas necesarias para reducir el ruido en origen., pero si no es posible se utilizarán los protectores auditivos. Para un nivel por encima de los 90 DB es obligatorio el uso de protectores auditivos (tapones, orejeras o cascos completos).

Los efectos del ruido sobre el organismo pueden ser varios:

Ø   La pérdida de audición por la exposición prolongada a ambientes ruidosos.

Ø   Alteraciones fisiológicas: en la frecuencia cardíaca, presión arterial y sanguínea, hiposecreción salivar y gástrica, digestión lenta y úlceras gástricas, alteración del ritmo respiratorio o reducción de la actividad cerebral por la disminución de la atención.

Ø   Alteraciones psicológicas, que a veces van acompañadas de respuestas fisiológicas: perturbaciones el descanso nocturno, disminución de la capacidad de concentración y sensación de malestar o ansiedad.

Existe una legislación específica sobre protección de riesgos en las exposiciones al ruido, R.D. 1316/ 89, que contiene normas de obligado cumplimiento por las empresas.

En cuanto a la protección frente a los ruidos existen tres posibilidades:

Ø   Eliminar  el objeto peligroso s es posible.

Ø   Aislar  las fuentes que lo originan, aplicando medidas a los equipamientos e instalaciones: usar contenedores de plástico en lugar de chapa, ruedas de neumáticos de caucho en lugar de acero, el encapsulamiento total o parcial  de la fuente de ruido, las pantallas antirruido y los revestimientos absorbentes,…

Ø   Proteger  a las personas expuestas: con exámenes audiométricos periódicos, reducción del tiempo de exposición y utilización de protectores auditivos (orejeras, tapones o cascos).

Las VIBRACIONES entrañan un riesgo e el ámbito de trabajo, pueden deberse a las herramientas manuales, instrumentos rotatorios, funcionamiento de carros y vehículos terrestres,… Los efectos que producen las vibraciones en el organismo del ser humano varían según la frecuencia de las mismas, el tiempo de exposición, la postura del individuo y el tipo de actividad.

 Cuando una persona percibe una vibración los efectos no sólo se perciben por el área de contacto sino que  también se transmiten a otras partes del cuerpo. Pueden producir trastornos del hueso y articulaciones (dolores de vértebras, lumbalgias, deformaciones), neurológicas, de sistema digestivo como náuseas y úlceras, musculares y vasculares; estas últimas provocan alteraciones circulatorias, que se identifican por la palidez intermitente de los dedos (“síndrome del dedo blanco” o de Raynaud).

Las medidas a adoptar serán como mínimo:

Ø   Mantener las herramientas y máquinas en buen estado.

Ø   Aislar adecuadamente las máquinas que produzcan ruidos o vibraciones y en el recinto trabajará sólo el personal  necesario para su mantenimiento, durante el tiempo imprescindible.

Ø   El anclaje de aparatos y máquinas se hará con las técnicas más eficaces para lograr su óptimo equilibrio.

1.6      La  ILUMINACIÓN Y LAS CONDICIONES TÉRMICAS.

La luz es un factor ambiental de gran importancia en el trabajo, puesto que unas condiciones de iluminación adecuadas hacen que aquél se realice de una forma eficaz y segura. Por el contrario se propiciarán problemas como la fatiga ocular, los errores, los accidentes y las patologías oculares.

La fuente de iluminación más deseable por las ventajas que ofrece es la natural, además de ser gratuita lleva implícita la connotación de salud que supone estar expuesto al sol. Su intensidad varía con el tiempo, la hora y las estaciones del año. Por ello la más utilizada es la luz artificial, que puede ser general o localizada, con un mayor nivel de luz para los puestos de trabajo que lo requieran.

Las condiciones mínimas de iluminación están contenidas en un anexo del R. D. 486/ 97, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo:

Ø   Preferencia de luz natural  sobre artificial, complementada con luz artificial cuando la primera no garantice condiciones de  visibilidad adecuadas. Preferentemente luz general, complementada con la localizada en zonas de trabajo concretas que así lo requieran.

Ø   Se deben cumplir también unos niveles mínimos de iluminación en función de las partes o zonas de trabajo.

La confortabilidad del trabajo viene determinada en gran parte por la temperatura, humedad y ventilación existentes, que estará en relación  con la actividad física que se realice. Además el ser humano debe mantener la temperatura de sus órganos dentro de unos límites, si no quiere poner en peligro su propia supervivencia. Tanto  puede ser un problema el trabajar con límites bajos de temperatura como altos. El calor excesivo puede provocar: malestar, ineficacia e el trabajo, colapso cardíaco y golpes de calor. En ambientes de frío, por el contrario pueden provocar efectos sobre el riego sanguíneo de las extremidades y la temperatura del cerebro (congelación hipotermia en el cuerpo y el cerebro, reducción de la actividad mental, pérdida de consciencia,…

1.7      INCENDIOS

Los centros de trabajo deben tener un pan general de prevención de incendios, en el que se tendrá en cuenta entre otras cosas el buen funcionamiento de la instalación eléctrica. Debe estar prohibido fumar en las áreas sanitarias, el almacenamiento de gases y líquidos inflamables se realizará en locales independientes con ventilación natural y paredes con revestimientos resistentes al fuego. Si existen instalaciones fijas de oxígeno se revisarán periódicamente. Se llevará a cabo también un buen mantenimiento, y riguroso orden y limpieza en la parte de laboratorio y almacenes.

El centro dispondrá de un sistema de detección y extinción de incendios, así como un plan de evacuación, alumbrado de emergencia, escalera de incendios, salida de emergencia, etc.

2)      LOS RIESGOS QUÍMICOS

Algunas de las  sustancias químicas que pueden suponer un riesgo para el personal sanitario son las siguientes:

2.1.     EL MERCURIO.

El mercurio es un  metal líquido  que comienza a evaporarse tan sólo a 25º, la absorción ocurre a través de la piel y por inhalación de sus vapores. Para evitar su intoxicación es conveniente guardar el metal en recipientes irrompibles y bien cerrados, recoger los glóbulos sobrantes y guardarlos en soluciones de sulfuro, usar cápsulas selladas de amalgama en lugar de las preparadas a mano, ventilar las áreas de trabajo, usar papel adhesivo para recoger los derrames de metal, evitar el calentamiento de mercurio o de la amalgama, usar un sistema de aspiración y spray con agua cuando se amase la amalgama, limpiar correctamente los restos de amalgama del material antes de esterilizar éste y por supuesto preparar al personal sobre su utilización y determinar anualmente las mercuriemias del personal del gabinete.

2.2.     EL ÓXIDO DE ETILENO.

Se utiliza para la esterilización de plásticos, gomas y otros materiales que no pueden ser sometidos a los efectos del calor. Es un gas explosivo, tóxico e impregna  los materiales, por lo que deben ser ventilados tras la esterilización. Es irritante cutáneo- mucoso, provoca alteraciones gastrointestinales, respiratorias y neurológica. Durante el embarazo puede inducir el parto prematuro y aborto. Algunos estudios su carácter mutagénico y cancerígeno.

Como medidas de prevención sería conveniente: sustituirlo siempre que sea posible por radiaciones gamma y por óxido de propileno, la instalación de alarmas de dicho óxido, situar el esterilizador en lugares bien ventilados, utilización de medidas de protección personal (mascarillas, guantes, gafas protectoras,…).

2.2.     EL FORMALDEHÍDO.

Se utiliza en forma de formol, como conservante, desinfectante, en esterilización,…Algunos muebles y material de construcción también emiten formaldehído.





Puede provocar irritación de la piel y las mucosas, cefaleas, dificultad respiratoria, quemaduras oculares, e incluso edema pulmonar y la muerte. Algunos estudios lo muestran como sospechoso de ser cancerígeno.

Como medidas de prevención está: su manipulación en lugares ventilados, en caso de exposición de la piel u ojos, se lavará con abundante agua y se despojará de la ropa contaminada, y han de utilizarse prendas de protección personal (guantes, gafas, mascarillas, bata cerrada y larga, delantal de caucho,…)  

2.3.     LOS CITOSTÁTICOS.

Son productos altamente tóxicos, que sólo pueden ser manipulados por expertos, pueden provocar alteraciones corneales, cardíacas, hepáticas, renales, irritación de piel y mucosas, náuseas y vómitos.

Los sanitarios que los manipulan pueden tener alergias, irritación de la piel y de las mucosas, tanto por contacto con la piel como por inhalación de gases y aerosoles.

Como medidas de prevención: ha de hacerse un examen médico previo; no pueden ser manipuladas por determinadas personas como las embarazadas, madres lactantes, mujeres con historias de abortos previos, personas alérgicas,  personas que también trabajen en radiaciones, o hayan recibido estos tratamientos a su vez; se utilizarán guantes siempre, cambiándolos cada cierto tiempo, especialmente si son de PVC y si su presentación es en polvo, han de usarse también mascarilla, gafas y bata desechable; se manipularán en cabinas especiales; está prohibido comer, beber, fumar o aplicarse cosméticos en las salas de manipulación; si se produce contacto con la piel, los ojos o las mucosas se lavarán con agua abundante o suero fisiológico y aplicar el antídoto; los residuos deben separarse de los otros restos, se rotularán en rojo y se manipularán con guantes; si se vierten sobre alguna superficie se absorberán con papel o textil desechable y con guantes y equipo de protección.

2.4.     LOS GASES ANESTÉSICOS.

Pueden producir diversos efectos como abortos, malformaciones congénitas, cáncer, enfermedades renales y hepáticas alteraciones psíquicas y del sistema nervioso.

Normalmente en los lugares en que se utilizan, como en los quirófanos, existen sistemas de extracción de dichos gases para evitar inhalaciones.

2.5.     OTROS PRODUCTOS.

Productos como el polvo de alginato, que es utilizado en consultas dentales para la toma de impresiones, puede provocar neumoconiosis, por ello su manipulación debe hacerse con mascarilla.

Las resinas acrílicas, pueden provocar hipersensibilidad y deben manipularse siempre con guantes. Los acrílicos, cuando se calientan durante el polimerizado pueden quemar al manipulador y debe evitarse el contacto con ellos mientras se fraguan.


El aceite lubricante, que se vierte en aerosol, sobre los equipos giratorios, puede arrastrar  los detritus y microorganismos de los aparatos. Sobre la piel puede provocar eccema alérgico o forúnculos, sobra la conjuntiva una irritación y por inhalación una neumonitis. Para evitar esos efectos tóxicos se disparará el spray por espacio de uno o dos segundos, se separará en lo posible de la cara, se colocará una servilleta de papel detrás del instrumento para recoger el aceite  que se escape y se usarán ropa  protectora, guantes, mascarilla y gafas apropiadas.

3)      RIESGOS BIOLÓGICOS.

Uno de los riesgos más frecuentes para los trabajadores sanitarios en su lugar de trabajo es el de contraer infecciones y frente al cuál están más sensibilizados. Evidentemente el riesgo es mucho mayor en determinadas áreas como  laboratorios,  plantas hospitalarias de infecciosos, pediatría y centros de investigación microbiológica.

Las infecciones de mayor trascendencia son la hepatitis B y C y  el SIDA, seguidas de algunas viriasis como  herpes o el  virus respiratorio sincitial y en última instancia infecciones bacterianas como la tuberculosis, salmonelosis, brucelosis,…, que en general han disminuido su frecuencia, y además las medidas de prevención son más eficaces.

La HEPATITIS B es una enfermedad de elevada morbimortalidad, a la que están especialmente expuestos los profesionales sanitarios. Los pacientes portadores de Antígeno de supeficie (HBsAg) poseen una elevada capacidad infectiva, riesgo que debe ser conocido por profesionales que manejen muestras biológicas.el período de incubación de la enfermedad está entre 50 y 120 días, los colectivos más expuestos son los drogadictos, homosexuales, hemodializados, pacientes transfundidos y el personal sanitario. Los enfermos  son contagiosos  desde las últimas semanas de la incubación hasta después de la aparición de la ictericia y la elevación de las transaminasas. Los portadores asintomáticos también son fuente de infección.

Los profesionales sanitarios de mayor riesgo son los que están en contacto con fluidos biológicos, de los cuáles los más infecciosos son la sangre, el semen y hemoderivados, aunque ha sido detectado el Antigeno de superficie en otros líquidos corporales como el líquido cefalorraquídeo, ascítico, orina, leche materna,…, pero no se ha demostrado que  en estos casos tenga capacidad infectiva. La transmisión puede realizarse por heridas a través de la piel con objetos contaminados (tatuajes, acupuntura, cuchillas, cepillos de dientes, jeringuillas,..), por vía sexual y por vía transplacentaria. La puerta de entrada suele ser  inoculaciones accidentales por pinchazos con agujas o bisturíes contaminados con sangre de pacientes infectados. Es menos frecuente que se produzca contacto de heridas en la piel con sangre contaminada, por salpicaduras o al pipetear.

 La prevalencia de esta enfermedad es mayor en instituciones  geriátricas, centros de minusválidos psíquicos y consultas de odontología, en este caso por el contacto con aerosoles de saliva y sangre procedentes de la cavidad bucal del paciente.

Como medidas de prevención están: la inactivación de la hepatitis B por calor seco y húmedo, glutaraldehído, cloro o povidona yodada; el uso de material desechable (guantes, batas cerradas,…); administración de inmuglobulinas y vacunas al personal sanitario; adoptar procedimientos de buena práctica al manipular líquidos biológicos y fómites; lavado de manos después de la atención de cada paciente, con jabón antiséptico cuando sea necesario; manejo cuidadoso del material peligroso, como agujas, bisturíes,…, las agujas deben introducirse sin encapucharse en un recipiente especialmente diseñado para ello; identificación de la historia cínica, mediante una etiqueta de advertencia, que también debe ir en la petición de análisis; las superficies contaminadas deben desinfectarse con lejia al 1:10; es recomendable la vacunación tanto del personal sanitario como no sanitario del área donde se esté particularmente expuesto, al igual que el personal de limpieza, dada la elevada protección que confiere la vacuna y los escasos efectos secundarios.

La HEPATITIS C se transmite de forma similar a la hepatitis B, por vía parenteral, sexual y transplacentaria, y ocasionando una sintomatología similar aunque menos acusada. Su período de incubación es de aproximadamente 50 días y se considera el principal responsable del carcinoma hepatocelular. La medidas de prevención son similares a las anteriores, aunque en la actualidad no se dispone de una vacuna eficaz.

El SIDA o Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, se caracteriza por un déficit en la inmunidad celular, que hace más vulnerable al paciente frente a infecciones oportunistas y tumores.

El VIH, virus causante del síndrome, se transmite por contacto sexual, por inoculaciones de sangre y hemoderivados y por vía  transplacentaria. No se ha demostrado que se transmita ni por contacto, por vía respiratoria o fecal oral. Es posible su aislamiento en sangre, semen  y secreciones vaginales, pero también se ha encontrado en otros fluidos biológicos como saliva, lagrimas, leche y orina. Los anticuerpos frente al virus, pueden detectarse a partir de las seis u ocho semanas tras la infección por métodos tradicionales, hasta ese momento pueden ser  portadores inadvertidos.

El riesgo de contraer una infección por este virus para el personal sanitario no es mayor al de la población general.  Y aún así los profesionales más expuestos son los de laboratorios, UCIS, quirófanos y salas de autopsias. El accidente con mayor riesgo es el pinchazo accidental con agujas contaminadas.

Las medidas de prevención en este caso, son similares a las descritas para la hepatitis: utilizar siempre material desechable, desinfección con productos eficaces (formaldehído al 5% durante 10-30 seg., hipoclorito sódico 5 gr./l. durante  10-30seg., etanol al 70 % durante 10-30seg., glutaraldehído al 2 % durante 10-30 seg.), esterilización , por calor, de los instrumentos que hayan contactado con sangre, como el material de odontología, endoscopia,….se usará el autoclave a 121 ºC durante al menos 20 min. o por ebullición durante 20 minutos.

 La OMS ha realizado una serie de recomendaciones para la prevención y control del VIH, entre las que se destacan:

·      Los objetos punzantes, como agujas, bisturíes,… deben ser manipulados con sumo cuidado y depositados en envases resistentes apropiados.

·      Debe evitarse el contacto entre lesiones abiertas de la piel y líquidos biológicos contaminados.

·      En determinadas exploraciones como las oculares, es  necesario lavarse las manos, e incluso recomendable utilizar guantes para llevar a cabo la exploración.

·      Las muestras de paciente sospechosos deben llevar una señal de advertencia.

·      El personal de laboratorio irá provisto del vestuario apropiado: batas desechables, guantes, pipetas mecánicas y vitrinas de seguridad biológica. La superficie de trabajo se descontaminará con un desinfectante como el hipoclorito sódico.

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El HERPES SIMPLE, es una infección vírica que presenta dos variantes: un tipo que afecta a los ojos y boca, que se transmite por secreciones orales y respiratorias, aunque también es posible por fómites recientemente contaminados; y otro tipo, que infecta la región genital y anal. Permanecen latentes en los ganglios nerviosos de la zona, hasta que provocan la recurrencia, tras diferentes estímulos como el calor, luz solar, fiebre, disminución de defensas,…

Los pacientes que pueden transmitir la infección con más facilidad son los que padecen eccema herpético, inmunodeprimidos y pacientes con enfermedades crónicas. Los profesionales sanitarios más expuestos son los que trabajan en UCIs, servicios quirúrgicos y servicios de odontología, por las secreciones orofaríngeas. Las heridas cutáneas en los profesionales favorecen la adquisición de la infección; en los dedos puede provocar el denominado panadizo herpético. Este virus no suele tener grave repercusión en personas adultas sanas, aunque si es potencialmente peligroso para el feto intrauterino, en los tres primeros meses de gestación dando lugar a deformaciones congénitas.

Las medidas de prevención consisten en la utilización por parte del personal de batas, guantes,…., desechables en pacientes con infecciones activas, poniendo especial cuidado si hay heridas en la piel. En el caso de profesionales sanitarias embarazadas no deberían trabajar en salas con pacientes con infección herpética.

La VARICELA ZÓSTER, supone un riesgo  cuya probabilidad de infección es muy pequeña, aunque dada   la posibilidad de provocar daños fetales si es contraída por embarazadas, es necesario tenerla en cuenta; y en estos casos es mejor que no trabajen en salas de pediatría o con pacientes que sufren esta infección con frecuencia como inmunodeprimidos, enfermos neoplásicos,…

El CITOMEGALOVIRUS, es una infección con un cuadro similar a la infección del herpes simple, la rubéola o la infección intrauterina por toxoplasmosis.  No existe evidencia de que el personal sanitario tenga mayor riesgo de contraer esta enfermedad que la población general, aunque sí supone un mayor riesgo para gestantes en el primer trimestre, pudiendo provocar disminución de peso y tallas fetales, microcefalia, encefalitis, retraso psicomotor,  hepatoesplenomegalia, ceguera, y sordera. Por ello, por prudencia es mejor que este tipo de profesionales no atiendan a enfermos infectados.

Los pacientes más expuestos son los neonatos, gestantes, transfundidos, transplantados, enfermos de SIDA, y los sometidos a cirugía extracorpórea. Las vías de contagio son la sexual, transplacentaria, transfusiones sanguíneas, trasplante de órganos y leche materna.

No obstante, las medidas de prevención son las medidas higiénicas habituales, como el lavado de manos si se entra e contacto con secreciones u objetos contaminados.

Existen  otras Infecciones víricas como la rubéola y sarampión, aunque el riesgo es pequeño y especialmente importante para los servicios de pediatría, obstetricia y laboratorio. Se puede transmitir por vía respiratoria o fómites contaminados, y es potencialmente peligroso para gestantes (pueden provocar abortos y malformaciones congénitas), aunque es un hecho infrecuente. Está  indicada la vacunación parar los profesionales sanitarios de ambos sexos, y siempre que no haya embarazo, puesta la vacuna no se recomienda una gestación hasta transcurridos tres meses.

Otras infecciones  son producidas por bacterias como la tuberculosis y brucelosis, aunque el riesgo para el personal sanitario no es mayor que para la población en general y las medidas de prevención son las mismas que para la hepatitis. Otra infección es por legionella, que entra en el organismo por inhalación, generalmente en lugares con dispositivos de aire acondicionado, que es donde se encuentra el reservorio; o por el aerosol generado en duchas contaminadas. También se ha detectado algún caso por manipulación en salas de autopsias. La prevención en estos casos trata de eliminar la infección de los  sistemas de aire acondicionado y conducción de agua.

4)      RIESGOS PSÍQUICOS Y SOCIALES.

Los profesionales sanitarios están más sometidos a niveles altos de estrés en sus lugares de trabajo, que en otras profesiones. A  ello contribuyen diversos factores, como son el alto grado de responsabilidad, la sobrecarga laboral, los turnos, la rotación en los lugares de trabajo,  la realización de tareas repetitivas, la tensión emocional derivada del riesgo de contaminación por agentes biológicos, sustancias químicas, radiaciones ionizantes,…

Estas situaciones pueden provocar diversos efectos psíquicos, como trastornos psicosomáticos, sobre todo digestivos, neurosis, depresión, agotamiento nervioso, trastornos del sueño como insomnio, irritabilidad, falta de concentración, adicción a fármacos, alcohol y drogas. Evidentemente los riesgos y su incidencia serán mayores o menores en función  de las  áreas de trabajo o centros sanitarios, siendo muy elevados en áreas como las UCIs o urgencias.